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Turquía:
Mitos y Verdades

"Mi experiencia en Turquía es una de las etapas más significativas de mi vida. Me hizo entender el mundo con nuevos ojos y ver que, aunque creamos estar lejos, todos estamos profundamente conectados."
Luis Ontiveros
26 Enero 2026
Intercambio en Turquía 2014-2015

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Turquía según un estudiante de intercambio mexicano
¿Por qué Turquía? Más lejos no siempre significa más extraño
Mito: Turquía es un destino exótico, casi incomprensible e irreconocible para un estudiante mexicano.
Verdad: La elegí porque quería viajar lo más lejos posible — en distancia, idioma, historia y cultura. Quería algo totalmente distinto. Lo que encontré fue un país que, aunque diferente en la superficie, comparte con México una calidez humana sumamente profunda.
Familia anfitriona: más que anfitriones, familia.
Me recibieron con té y simit. Desde ese momento supe que estaba en casa. Nunca me sentí “el visitante”, sino un familiar que había regresado después de mucho tiempo. Abuelos, tíos, primos… todos me abrazaron como si siempre hubiera pertenecido ahí. Y descubrí algo hermoso: la familia es también el corazón de la sociedad turca, igual que en México.
Escuela, amigos y lengua: un reto que te abraza
Aprender turco ha sido el desafío más divertido de mi vida que me conectó con mis nuevos amigos y con mi familia anfitriona. Desde el primer día en la escuela todos estaban ansiosos de conocerme, invitarme a sus actividades y enseñarme TODO.
Y yo también les compartí mi mundo: hasta les enseñé a bailar salsa (¡y lo hicieron muy bien!)
Aprendí que la verdadera integración no está en hablar el idioma perfecto, sino en el esfuerzo por comunicarse y comprenderse.

Cultura, comida y tradiciones: Turquía resuena más con México de lo que imaginas
Mito: La cultura turca es completamente ajena a la nuestra.
Verdad: Turquía es un país multicultural y profundamente histórico, ubicado entre Europa y Asia, con una mezcla de influencias étnicas, tradiciones antiguas, religiones diversas y una gastronomía espectacular. Desde los sabores de sus mercados hasta la música en las calles, encontré muchos ecos de México. Orgullo por sus raíces: Los turcos muestran un orgullo genuino por su cultura, pero también una curiosidad y cariño por la nuestra (mexicana).
Amor por la comida abundante y festiva: Si bien la cocina es diferente, la pasión por sabores intensos, compartir platos familiares y celebrar la comida como centro de convivencia me hizo sentir como en casa.
Tradición y modernidad conviviendo: Ciudades vibrantes, sitios arqueológicos milenarios y festividades locales mostraron una riqueza cultural que, al compararla con las nuestras, demuestra que ambos países valoran su historia y su gente.
Tradiciones que nos hermanan: celebraciones y el arte de convivir
Una de las sorpresas más grandes fue descubrir que los turcos y los mexicanos celebramos la vida casi de la misma forma: en grande, en comunidad y con el corazón puesto en cada detalle.
En Turquía, por ejemplo, una boda no es solo un evento familiar: es una fiesta colectiva, donde la comunidad entera se involucra. La música en vivo, los bailes interminables, las risas, los abrazos, la comida exquisita que nunca se acaba… ¡Es como estar en una boda mexicana!
Ese ambiente donde todos celebran como si se conocieran de toda la vida reflejó algo muy nuestro: las celebraciones unen, integran y muestran lo mejor del alma colectiva.
Los turcos, igual que los mexicanos:
Son emocionales, expresivos y apasionados,
No se guardan una sonrisa sincera ni un abrazo fuerte cuando te ven,
Te abren la puerta como si fueras parte de su familia,
Quieren que te sientas en casa y te ofrecen lo mejor que tienen — no cosas materiales, sino su tiempo, su atención, su cariño y claro… su comida espectacular.
Ambas culturas aman conectar: conversar, compartir historias, crear lazos, reírse juntos, bailar juntos, vivir juntos. Incluso si no comparten idioma.
Me pasó varias veces: gente que no hablaba inglés ni español trataba de ayudarme en la calle si me veían confundido. Con gestos, con paciencia y siempre con una sonrisa, aún siendo completamente extraños.



Ese sentido de comunidad y humanidad es algo que me recordó muchísimo a México. Y por eso digo, con toda convicción, que mexicanos y turcos somos sorprendentemente compatibles.
Antes de ir pensaba que nuestras culturas eran casi opuestas.
La verdad: tenemos más en común que diferencias.
Ambos valoramos:
-
La familia
-
Las amistades
-
La comida como celebración
-
L solidaridad
-
La calidez humana
-
La curiosidad por conocer al otro y compartir historias
Justo eso es lo que YFU busca fomentar: intercambios que destruyan prejuicios y acerquen a las personas a través del entendimiento y del respeto mutuo.
En una palabra: CONEXIÓN

¡Gracias! o en turco ¡Teşekkür ederim!🌱
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