
75 años construyendo puentes en el mundo.
65 años transformando vidas en México.
Hace 75 años, después de uno de los momentos más difíciles de la historia mundial, nació Youth For Understanding (YFU) con una idea sencilla, pero poderosa: que conocer a otra persona, otra cultura y otra forma de ver el mundo puede cambiar nuestra manera de convivir y construir paz.
Hoy, 75 años después en el mundo y 65 años en México, miles de estudiantes, familias anfitrionas, padres, voluntarios y colaboradores forman parte de esa misma historia.
A lo largo de estas décadas, YFU ha demostrado que un intercambio es mucho más que viajar o aprender un idioma. Es descubrir nuevas formas de pensar, aprender a escuchar con empatía y comprender que nuestras diferencias pueden acercarnos en lugar de separarnos.
Eso representa exactamente lo que YFU ha hecho durante estos años: crear conexiones humanas reales.
En un mundo donde a veces vemos división, intolerancia o miedo hacia lo diferente, los intercambios siguen recordándonos que entender al otro sí puede cambiar las cosas.


Cada intercambio cambia una vida, pero su impacto no termina cuando el estudiante regresa a casa. Las amistades que nacen, las experiencias compartidas y la comprensión entre culturas siguen generando un efecto que trasciende fronteras y generaciones.
Celebrar 75 años en el mundo y 65 años en México no es solo mirar hacia atrás, sino reconocer a todas las personas que han hecho posible este camino y renovar el compromiso de seguir formando ciudadanos globales, abiertos al diálogo, la empatía y el entendimiento intercultural.
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Por eso, este aniversario es también una oportunidad para agradecer a toda la comunidad que
ha hecho posible esta misión.
Gracias a cada estudiante que decidió salir de su zona de confort para vivir una experiencia que transformó
su manera de ver el mundo.
Gracias a las familias anfitrionas que abrieron las puertas de su hogar y demostraron que la hospitalidad puede convertir a un desconocido en parte de la familia.
Gracias a los voluntarios que, con su tiempo, compromiso y acompañamiento, hacen posible que cada generación viva un intercambio con el respaldo y la cercanía que caracterizan a YFU.
Y gracias a los padres y madres que confiaron en sus hijos y se atrevieron a dar un paso que requiere valentía. Mandar a un hijo de intercambio implica confianza, apertura y la convicción de que crecer también significa descubrir el mundo. Hace 75 años, las primeras familias que participaron en YFU tomaron esa misma decisión. Hoy, ustedes continúan esa historia.


Gracias por ser parte de YFU. Gracias por creer que conocer a otra persona puede cambiar una vida.
Sigamos construyendo, juntos, un mundo donde las diferencias nos acerquen y no nos separen.
