
12 años después:
la familia que encontré en
mi intercambio en Alemania
José Luis Navarro Hernández
Ex estudiante de intercambio en Alemania
2014-2016
Me impresiona pensar que ya pasaron 12 años desde que me fui a mi intercambio a Alemania. Desde ese entonces ya han pasado muchas cosas, me he convertido en un adulto en toda regla, he aprendido muchas cosas, y vivido muchísimas experiencias, pero sin lugar a duda, una de las que más impacto ha tenido en mi vida, ha sido precisamente mi año de intercambio en el extranjero.
Recuerdo que la decisión de ir ocurrió casi por accidente, se me mencionó del programa, y de una oportunidad de formar parte de él de la mano de YFU y de manera un tanto despreocupada dije: “¿Por qué no?" Unos meses después me encontraba en un avión iniciando mi viaje a un lugar desconocido, donde no tenía ni familia ni amigos y cuyo idioma no sabía hablar.
Al llegar, fui recibido con mucho afecto por la familia Hiltrop, una familia encantadora que vive en un pueblito llamado Witten en la cuenca del Ruhr. Fue un maravilloso primer encuentro con Alemania, Melanie, Ralph y sus hijos son personas muy cálidas que me hicieron sentir en casa desde el primer minuto. Recuerdo que llegué, dormí muchas horas continuas y me llevaron al super mercado, íbamos a tener una carne asada todos juntos.
¡Compraron muchísima comida! Ralph me dijo en tono de broma: “José, se que es mucha comida, no necesitas comerte todo”. En ese entonces era de muy buen comer, y al cabo de 30 minutos Ralph me repitió pero con un tono ya un poco preocupado: “José, de verdad no necesitas comer todo”. También el día siguiente jugué al juego de Catan, en ese entonces todavía no era muy conocido en México. En fin, me la pasé muy bien ahí, era una familia solo temporal, estuve con ellos solo 3 días, pero fueron 3 días muy significativos, y estaré eternamente agradecido por esa gran bienvenida que me ofrecieron.
Después estuve con otra familia temporal en Bochum, los Lessman. Ellos también fueron muy amables conmigo y como es una familia multicultural, tuve la facilidad de hablar español ahí, ya que Mario, el papá, es del Salvador. Me la pasé muy bien con ellos, recuerdo sobre todo que me quedaba hasta tarde platicando con Mario, y que también salía con Marvin, su hijo. Ahí en Bochum estuve un mes en un curso intensivo de Alemán. Ahí conocí a Arturo, él es de Saltillo, nos conocimos en el otro lado del mundo y seguimos siendo grandes amigos hasta la fecha.

Ya terminado el curso, ahora sí llegué a Norderstedt con la que se convirtió en mi familia por un año, y que al terminar este año, trascendió como todavía parte de mi familia, los Grammersdorf. Ellos son Denisse, Marianne, Nico y Frank. Siento que hicimos click inmediatamente, compartíamos gustos similares por la música y las artes. Me tenían mucha paciencia con el idioma, me enseñaban palabras, pusieron etiquetas con los nombres en alemán para muchas de las cosas que hay en casa y pasaban mucho tiempo conmigo. Tengo tantos bonitos recuerdos que me podría llevar varias páginas de los buenos tiempos que pasé con ellos.
Ahí en Norderstedt asistí al Gimnassium, que es el nombre que lleva la preparatoria/secundaria en Alemania. Ahí formé parte del coro y la orquesta, y también son momentos que atesoraré por toda mi vida, nunca voy a olvidar el concierto de navidad, ni el de fin de curso. Recuerdo que para ese último concierto llegué super tarde, el director de la orquesta tenía preparado darme un regalo enfrente de todos, y se dio cuenta ahí que no estaba, justo estaba llegando. El retraso fue porque al día siguiente me iba, y tenía que enviar por correo unas cosas. El director me habló para recoger el regalo y justo yo llegué corriendo gritando: “¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy!” Que risa da recordar eso.
Recuerdo muchísimas cosas como si hubieran pasado ayer. Cuando fuimos todos en familia a las montañas a esquiar, yo no conocía la nieve, recuerdo que me regañaron porque de la emoción me adelanté mucho a ellos. Recuerdo también con mucho cariño las caminatas en el bosque con Frank, mi papá alemán, así como las pláticas que teníamos sobre política y la sociedad. Recuerdo mucho que jugaba Smite con Nico y que platicábamos mucho sobre la escuela, y nuestros compañeros. Con Denisse me la llevaba también muy bien, me ayudaba mucho con el alemán, me prestó libros para niños para aprender y también platicábamos mucho, realmente Nico, Denisse y yo éramos hermanos, a pesar de que meses atrás no sabíamos que existíamos. Marianne, mi mamá alemana era muy amable y dulce conmigo, también sentía que tenía ese tacto y sexto sentido maternal conmigo, si me sentía triste lo sabía inmediatamente y hablaba conmigo. En fin, con ellos nunca sentí esta frialdad alemana de la que siempre se me habló antes de estar allá, todo lo contrario, con ellos siento que mi familia se extendió, y aún hoy en día tenemos esa relación.
Un par de años después de mi regreso, vinieron de visita, y parecía que no había pasado un día. Reímos tanto, nos acordamos muchísimo del tiempo que estuvimos juntos, y cuando nos despedimos, volvimos a llorar por el luto de otra despedida larga.

Este año nos volvimos a ver en Alemania, fue muy emotivo volvernos a encontrar, regresar a esa casa en la que viví por un año, volver a dormir en mi habitación, ver fotos mías en la casa con todos los demás y también. Fuimos a visitar la tumba de Frank, mi papá alemán que había fallecido un año antes, fue algo triste, porque de verdad era un gran hombre, y me hubiera gustado verlo más antes de partir, realmente lo extraño.
Estando allá, me comprometí con mi novia y pude hacer que mi familia de allá fuera participe de un momento tan bonito y especial. Era muy chistoso hablar sobre la propuesta antes de hacerlo en frente de mi novia con los demás en alemán, funcionaba como un idioma secreto entre nosotros. Dijo que sí y fue hermoso, hacerlo en un lugar que tiene tanto significado para mi y rodeado de la familia de la que no puedo estar rodeado en mi vida normal en México.
Y bueno, todo esto para describir brevemente, la que sin querer se convirtió en una de las decisiones más importantes de mi vida. Irme al otro lado del mundo, donde hablan una lengua desconocida para mi y sin nada de familia ni amigos.
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