No eres turista
22 December 2025
Irte de intercambio no es solo un viaje. Al inicio pudo sentirse así: todo es nuevo y emocionante. Nuevas calles, otro idioma, personas diferentes. Pero con el paso de los meses —y especialmente después de Navidad y Año Nuevo— algo suele cambiar. El cansancio aparece, la nostalgia se hace fuerte y surge una pregunta:
¿Qué hago aquí?
En ese momento es importante recordar: NO ERES TURISTA

Un turista viaja para observar, consumir experiencias y regresar. Está de paso. En cambio, un estudiante de intercambio cruza fronteras para habitar un contexto que no siempre es cómodo. No controla el idioma, las reglas de la casa, los tiempos de la escuela ni las formas de relacionarse. Esa diferencia lo cambia todo.
El intercambio tiene un inicio y un final claros, sí. Pero mientras dura, dejas de estar “de paso”. Vives con una familia, asistes a una escuela, sigues una rutina y vives otra cultura. Por eso el intercambio es un aprendizaje de vida.
Después de las fiestas decembrinas, la vida cotidiana se impone con más fuerza. Ya no hay tanta novedad que amortigüe el esfuerzo. Estar lejos de casa en fechas cargadas de significado puede intensificar la sensación de pérdida. En ese punto es común preguntarse:
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“¿Por qué vine?”
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“¿Qué estoy haciendo aquí?”
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“¿No sería mejor volver?”
Estas preguntas son una señal de que el intercambio está cumpliendo su función. Aprender a vivir en otro país implica:
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Tolerar la incomodidad sin huir de ella,
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Negociar diferencias sin imponer,
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Construir vínculos sin el respaldo de la historia compartida,
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Sostenerte emocionalmente sin la red familiar inmediata.
Nada de eso es turístico. Todo eso es profundamente formativo. El aprendizaje intercultural real no ocurre en la comodidad. Ocurre cuando algo no sale como se espera, cuando se extraña, cuando implica un esfuerzo.
Recordar que no eres turista tampoco significa que debas aguantar todo en silencio. El intercambio también implica aprender a pedir ayuda, a hablar de lo que duele, a apoyarte en otras personas.
Recuerda:
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No tienes que aprovechar cada minuto.
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No tienes que estar feliz todo el tiempo.
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No tienes que demostrar nada a nadie.
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Permitete que la experiencia te muestre lo que vino a enseñar.
No eres turista. Estás aprendiendo a vivir en otro lugar. Y eso es crecer. 🌱
